martes, agosto 23, 2005

A propósito de chica top...

La otra "chica top" ya está en el país del norte:

Cata... ¿cuándo vamos a saber de tus aventuras?

lunes, agosto 15, 2005

Un Fin de Semana "Normal"

Me vine a Viña el viernes para estar en la celebración del cumpleaños de la Pilar. El sábado me levanto temprano y parto con mi papá a la feria. Después de almuerzo me dormí una rica siesta, después pasó una amiga a la casa y después de nuevo a la cama. Un día muy normal.

Domingo: nuevamente me levanto temprano y partimos al Homecenter a comprar removedor de barniz, pasamos al mall y después una (infaltable) vuelta al Jumbo. Al llegar a la casa me encuentro que habían llegado los Nannigs (2 de 3), y que habían explotado en mi pieza y el resto de la casa. Bolsos, maletas, ropa y computadores podían ser encontrados por todos lados. Llegó el Alex y la polola y almorzamos “conchitos exquisitos”.

En la tarde nos pusimos a maestrear cuando llama la Pilar por algo “medianamente urgente”. Se había quedado botada con el auto en los ponientes. Partimos con mi papá a ver qué onda (dejando botado nuestro trabajo manual). El auto estaba muertísimo y no andaba ni pa tras ni pa delante. Primero se descartó que fuera la batería, pero al rato se confirmó que sí era la batería. Contra el tiempo fuimos al Homecenter a comprar una nueva (no se imaginan lo que es ir al Homecenter un domingo en la tarde de un fin de semana largo!). Tictac, tictac, el concierto de Zubin Mehta empezaba a las 19:30. La batería comprada no servía… tenía unos “cositos” al revés (los negativos y positivos… algo que aprenda!). Tictac tictac. De vuelta al Homecenter que estaba más lleno que hace media hora atrás. Mesón de atención de clientes, pasillo 32, de vuelta al mesón, nota de crédito, pasar por caja…. Horror, no se lo deseo a nadie. Tictac tictac. Volver al auto botado, cambiar la batería (o sea yo se mera espectadora y conductora del único auto que funcionaba). Tictac tictac. Rápidamente irse a la casa atravesando un Viña que hervía de santiaguinos, tacos y gente saliendo de un partido de fútbol. Tictac tictac. A los 5 minutos salimos nuevamente de la casa con mi papá y hermana (todos producidos) que tuve que llevar a la USM o sino llegaban tarde al concierto. Tictac tictac. Nuevamente atravesar Viña que estaba de bote en bote and head to Valparaíso. Por suerte llegaron a la hora.

Me vuelvo tranquilamente a la casa, con un poco de urticaria de estar toda la tarde sentada en un auto o parada al lado de uno y de cómo había pasado mi domingo de “descanso”. Al llegar, la Cata me pide que la lleve al IST (centro de Viña!) porque se siente mal y quiere que la pinchen… NOOOOOOOOOOOO!!!! No más auto y tacos por favor!!!!! En un acto de generosidad sin precedentes le pasó las llaves de mi auto al Klaus: “Encárgate de tu hermana”. En realidad dudo que haya sido generosidad, sino más bien el más profundo deseo de no volver a salir de la casa ese día.

El día parecía terminar bien cuando el Alex llegó a la casa con la Bárbara y comida china para celebrar sus 6 meses de pololeo. Todo muy rico y ameno. Brindamos por los pololos.

Parecía ser el final de un día de locos. Me acuesto pasada media noche y todo bien… Hasta las 4:30am que suena mi celular. La Pilar no tenía llaves para entrarrrrrrrrrr!!!!!!!!!!!!!! A esas alturas ya me reía y me puse a pensar como le iba a contar a todos de ese día para el bronce.

Hoy lunes (feriado), todo se ve normal, la Cata se siente mejor y no hay indicios de cosas raras, excepto mi papá que está bloqueando el wi-fi a los vecinos que se cuelgan de nuestra red, con el consiguiente riesgo de dejarnos a todos fuera y a mí sin poder subir esta nota.

viernes, agosto 05, 2005

Se nos fue la Tana

Hoy fue sepultada Tana, esa prima casi invisible, casi de leyenda. Su voz suave en el teléfono presagiaba la conversación de una niña, con inocencia y candor. En esos raros momentos de adultez asomaba una persona desconocida, frágil, inesperada.
Pilar, su hermana, fuente de fortaleza, la llora, ¡cómo no!; era la omnipresente hermana y compañera de cortos días y largas noches.
Tana se ha ido como vivió, como un fugaz aleteo de mariposas. Donde sea que esté, su suave voz seguirá susurrando palabras de cariño; desde acá le corresponderemos.